¿Y QUIÉNES SON ELLAS Y ELLOS? Pregunta bien interesante.

Por Luis Eduardo Correa.

Para comenzar digamos que son personas, seres humanos, hijas e hijos, hermanas y hermanos, sobrinas y sobrinos, primas y primos, tías y tíos, novias y novios, nueras y yernos, cuñadas y cuñados, esposas y esposos, madres y padres, vecinas y vecinos, ciudadanas y ciudadanos colombianas y colombianos. Son de los nuestros. Pero ¿quiénes son por favor? ¡A! Bueno, son las y los integrantes de nuestras Fuerzas de Seguridad, que no duermen para que podamos dormir tranquilos, no descansan para que podamos descansar nosotros, exponen sus vidas para defender la nuestra, no tienen residencia fija para que podamos sentirnos seguros en la nuestra, no tienen tiempo de compartir con su familia para que lo podamos hacer nosotros, cuidan nuestras pertenencias desinteresadamente. Son nuestros incondicionales custodios. Con lo anterior, queremos significar que cuando uno de nuestros abnegados servidores, soldados y policías, pierde una pierna en una de esas malditas trampas que ponen los criminales y no es solo un individuo el que queda mutilado, es una familia, una sociedad, un pueblo, todo un país. Esto es tan cierto que, al escribir este comentario, sentimos que nos falta algo, que estamos mutilados. Que en muchas mesas hogareñas falta un comensal y sobra una silla, un plato, una cama, un ropero. Hemos podido resistir todas estas tragedias, porque los miembros de nuestras Fuerzas Armadas con su valor nos contagian de valor. Observando los desfiles que en fechas especiales pasan por las calles de nuestras ciudades, no nos queda otra alternativa que llenarnos de orgullo y olvidarnos de todo lo negativo y palpar que nuestro país es el mejor del planeta. ¡Qué belleza! Ese enorme grupo de servidores nuestros marchando sonrientes y con la mirada fija en el futuro. Esas mujeres con uniforme blanco unas, otras con uniforma normal, con uniforme de gala otras, adornan las calles. Un grupo de ellas exhibiendo poderosas armas pero que, sostenidas por esas manos femeninas, tersas, hermosas, delicadas, producen sensaciones de confianza, seguridad y admiración. Se ve también en los rostros de los altos mandos que dirigen tan imponente espectáculo, una expresión de justificada satisfacción y orgullo. Qué bueno que algún día ojalá muy pronto, las noticias tristes no se vuelvan a escuchar. En las manos de todos está que se apresure la llegada de esos tiempos de paz que todos anhelamos. Han sido nuestras fuerzas de seguridad las que más huérfanos y viudas han sumado a la larga tragedia de nuestro país. Nuestra solidaridad señores integrantes de las diferentes fuerzas encargadas de defendernos y proteger nuestra patria con altura y dignidad. Sobre ustedes recae una gran responsabilidad. El pueblo está con ustedes. Felicitaciones.

diciembre 11, 2019

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