UNA CELEBRACIÓN EN HONOR DE LAS MADRES.

¿DE TODO UN AÑO SÓLO UN DÍA?

Por Luis Eduardo Correa Zapata.

En la antigua Grecia, se festejaba el día de la Madre en honor a Rea, madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Llegada la era del cristianismo, esta celebración se transformó en una fiesta en honor de la MADRE de Dios. la Virgen María. En el siglo XVII, empezó a celebrarse el cuarto domingo de Pascua para honrar con flores y otras ofrendas, a la Iglesia en la que cada uno había sido bautizado y se consideraba IGLESIA MADRE. Hoy se ha destinado el segundo domingo de mayo para festejar a las madres.

Pero ¿un solo día para honrar a las madres si el año trae 365? ¿No merecen nuestras madres una permanente celebración? Ellas no tienen horarios ni jornadas establecidas para amar a sus hijos. Su amor no está sometido a circunstancias de tiempo y de lugar. Es permanente, eterno. No repara en nada, ni pobreza, ni enfermedad ni conductas perversas de sus hijos. Es MADRE y eso es todo. Los sufrimientos, las ingratitudes, el abandono, las estrecheces, eso no cuenta para ELLAS. Son madres de unos hijos y eso les basta. Su sacrificio es inmenso y muy poco reconocido y valorado. Comienza desde el momento mismo en que, generosamente y por amor, se presta para que su hombre engendre en su vientre unos hijos que ella porta con orgullo y cuida amor y esmero durante nueve meses.

Nueve lunas en las que la expectativa invade todo el entorno familiar. Se está   gestando una nueva vida, una obra maravillosa en que la Mano del Creador está allí perpetuando la vida y ella, la madre, está colaborando con Él en esa obra creadora. Y cuando llega el momento del parto, arriesga su vida y resiste los dolores sin queja alguna. Cuando tiene ya en sus brazos el fruto de sus entrañas, olvida todo y le da rienda suelta al amor y la alegría.

El sistema económico por medio del comercio busca desvirtuar toda esta maravilla y lucrarse de estas celebraciones. No lo permitamos, pues el trabajo de una MADRE no se paga con embelecos materiales solo el amor, la valoración, el reconocimiento y el respeto de los hijos, logra al menos acercarse al pago merecido por Ellas.  La madre es un ser incomparable. Trabaja sin horarios. Es tan grande su generosidad, que en el momento de repartirle a sus hijos unos dulces que no alcanzaron para ella, entonces dice:  es que, a mí no me gustan.  No quedan palabras para honrar a las MADRES, pues su grandeza es tanta que, hasta Dios se antojó de tener la suya.

Abrazos, amor y felicitaciones para todas y todos, porque como dice alguien, sin los papás o hubiera mamás.

“NUNCA DEJES DE LUCHAR POR LO QUE AMAS”. COMITÉ DE COMUNICACIONES ASOACPO NACIONAL.

mayo 9, 2020

  • Muy importante don Luis Eduardo esa reseña histórica que hace sobre el origen del día de las madres, no la conocía, además el reconocimiento tan bonito de nuestra labor; muchas gracias, Dios lo bendiga.

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