TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

y ¿el tiempo presente qué?

Por Luis Eduardo Correa Z.

La expresión que aparece en el titular se escucha con frecuencia, la mayoría de las veces, sin ningún discernimiento.  Que todo tiempo pasado fue mejor, es una afirmación que amerita análisis y adecuada valoración de acontecimientos y circunstancias, antes de dar una calificación sobre algo tan subjetivo.  Podemos sí estar seguros de que en todo lo pasado siempre hubo cosas buenas de acuerdo con el momento y las circunstancias. Afirmar categóricamente, que todo lo pasado fue mejor que lo presente, es correr el riesgo de desaprovechar el presente y las riquezas que nos ofrece.  Vivir añorando lo que ya pasó, es perder las oportunidades que nos ofrece el presente y seguir anclados en un pasado que se fue definitivamente. Es como si fuéramos por un camino largo y desconocido, que nos ofrece paisajes y lugares dignos de contemplar y por estar mirando el camino ya recorrido, nos perdemos el disfrute de lo que nos ofrece ese lugar en el momento. Algo que quizá no se nos ofrecerá más adelante y que tampoco disfrutamos en el trayecto ya recorrido.  Aprovechar el aquí y el ahora, es útil para enriquecer nuestra experiencia y lograr que el viaje se nos grave en la memoria y lo recordemos como una experiencia gratificante.

Según la Real Academia de la Lengua, la expresión tiempo, se utiliza para referirse a un determinado periodo, que tiene la habilidad de traspasar a un individuo al pasado, presente y futuro. En este sentido, el tiempo es también la época durante la cual sucedió algo que nos produjo un gran impacto. Todo tiempo trae cosas buenas que han de saberse aprovechar para construir el futuro. Esto es responsabilidad de cada uno y eso es saber vivir. El tiempo que se va no vuelve, se oye decir con frecuencia y es muy cierto. Que el tiempo es oro, es también cierto. Que es más difícil administrar el tiempo que el dinero, es otra expresión de la sabiduría popular que nos da una enseñanza.

Nosotros aprendimos en las Escuelas Radiofónicas a manejar tan valioso recurso y pensamos que, nadie de los nuestros estaría potencialmente anhelando retroceder a la década de los años 1940 y volver a hacer parte de ese lamentable número de analfabetas de entonces, más del 60 % de nuestra población. Tampoco nadie estaría dispuesto a volver al uso de los correos nacionales, el telégrafo, el mimeógrafo, los radio teléfonos etc. Desde miles de millones de años venimos siendo parte de una maravillosa evolución ordenada, inteligente, disciplinada y cada momento con sus circunstancias es un salto hacia adelante, mejorando, corrigiendo, perfeccionando.  Todos los seres, incluidos  nosotros, estamos llamados a la superación a ser cada día mejor, pues no somos producto terminado. Estamos dotados de un cerebro de capacidades prodigiosas que debemos desarrollar.  Cada día más arriba es la consigna. Es útil tener siempre presente lo que aprendimos de Acción Cultural Popular y que se encuentra en el artículo tercero de los estatutos: “…que los disponga a seguir, contando con su propio esfuerzo en el trabajo de su propio mejoramiento personal y social.” Las Escuelas Radiofónicas nos ayudaron, pero continuar, es tarea de cada uno.

Todos sentimos algo en nuestro espíritu que nos impulsa hacia arriba, sabemos que nos falta algo, que hay un logro por alcanzar. Así ha sido siempre desde el principio. Todo, absolutamente todo lo que somos y tenemos hoy son la suma de una sucesión de logros alcanzados por nuestra especie en millones de años. Por eso nadie desearía regresar a la era de los homínidos y repetir las experiencias de aprender a andar erectos, pasar por el homo hábilis, hasta llegar de nuevo al homo sapiens. No. Sería una locura. Nos llegó la era tecnológica y eso es lo que debemos vivir, usar y aprovechar correctamente.  El proceso de crecimiento y civilización ha alcanzado una velocidad asombrosa y es nuestro deber meternos en esa corriente y dominar esas fuerzas que nos han de ayudar a avanzar con el ritmo requerido. Que no sea que nos arrastren, sino que las aprendemos a dominar y enrutarnos hacia nuestro desarrollo y crecimiento humano. No dejarnos deshumanizar por las tecnologías, más bien, humanizarlas y servirnos de ellas. No creemos en inteligencias artificiales, creemos en el infinito poder de la mente humana.  Crear un cerebro artificial que iguale o supere el cerebro humano, sería crear la vida y la vida es increada, pues es Dios la única fuente inagotable de la vida. Que los humanos construyan máquinas que desempeñan funciones complejas, es normal, pues a los humanos confió El Creador la tarea de perfeccionar la tierra, el dominio de todo está en las manos de los humanos no en aparatos técnicos. Es la enorme inteligencia humana la que automatiza las máquinas, no son las máquinas las que automatizan al humano.

Un llamado a todos nuestros hermanos de la familia ACPO, para que nos sirvamos de los medios tecnológicos en forma adecuada y provechosa.

COMITÉ DE COMUNICACIÓN ASOACPO NACIONAL.

“NUNCA DEJES DE LUCHAR POR LO QUE AMAS”

agosto 26, 2020

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