PRO Y CONTRA DE LA PANDEMIA

Todos estamos implicados y llamados a colaborar

Por: Sor María Rojas P.

En estos días escuché una frase teológica en una entrevista al director del hospital Pablo Tobón Uribe que dice: “No podemos tener la tierra prometida sin desierto”. Yo agregaría, para disfrutar la Pascua, la resurrección es necesario pasar por la muerte. Para disfrutar la alegría de un hijo en brazos, es necesario pasar por el dolor del parto.

Mucho se habla del coronavirus del momento. A todos, gobiernos, autoridades, empresarios, productores, campesinos, gentes del común nos cogió desprevenidos. Es que nadie en este siglo se habría imaginado esta pandemia mundial. Ni los adivinos, agoreros o pronosticadores, se les hubiera ocurrido inventarlo y predecirlo. Por consiguiente, cualquier medida de contingencia se puede catalogar como experimental en estos momentos.

Es lamentable que las familias más necesitadas de ayuda, para solicitarla hagan protestas, cacerolazos con actitudes claramente acusatorias al Estado, de su miseria y solución. Necesitados siempre los ha habido y los habrá con o sin coronavirus. Es probable que ahora por la cuarentena se incrementen estas carencias y todos debemos ser solidarios. Pero también es notorio en algunos sectores que los encargados de llevar las ayudas lo hacen con deseos de colaborar. Es su momento. Pero son muy pocas las manifestaciones de agradecimiento a esta solidaridad oficial y empresarial que se da por parte de los beneficiados. Ahora veamos algunos aspectos relevantes de los que se pueden tomar experiencias en el ámbito familiar y social.

Positivo. En situaciones normales en la familia; los que estudian o trabajan, salen temprano, regresan tarde, se dedican al celular, la televisión sin tiempo para los pequeños o los abuelos, la charla la tertulia, la comida en familia, desarrollar la creatividad etcétera. Ahora con la cuarentena, se pueden fortalecer esos lazos familiares, volver a los tiempos de los juegos de mesa, las manualidades, la iniciativa para aprovechar aquellos recursos o materiales que tenemos guardados en espera de oportunidad y tiempo para su aprovechamiento. Descubrimos nuestras capacidades o las desarrollamos, y las de los otros de la casa. Igualmente se despierta la solidaridad entre vecinos que en otro tiempo pensamos que no necesitaban de nosotros y viceversa. A veces pensamos que los necesitados están lejos, y que es poco lo que podemos hacer, cuando es probable que en nuestra vecindad está alguien que necesita ayuda nuestra en alguna forma, no necesariamente monetaria. También podemos disponer de más tiempo para reflexionar en nosotros mismos, nuestras capacidades, limitaciones que podemos ir superando; conocernos mejor, dedicar tiempo al estudio, a la oración, aprender si no es nuestra costumbre estar a solas. Usar más el teléfono para comunicarnos con familiares lejanos y amistades olvidadas por falta de tiempo.

Negativo. No estamos acostumbrados a estar todo el tiempo en la casa, especialmente la gente joven, frente a frente con los otros miembros, sin poder evadir cualquier situación de roce, de intolerancia antes que llegue a los malos tratos o la violencia física o verbal. En otra circunstancia, salen a la calle y se calman, ahora no se puede.

Por eso pienso que esta pandemia nos debe dejar lecciones y enseñanzas, experiencias buenas, y menos buenas. Que todos debemos estar preparados para cosas insospechadas de cualquier índole. Que las soluciones a las crisis no dependen exclusivamente de Dios y el Estado; todos tenemos que estar implicados en la solución desde nuestra posición, condición, oportunidad y disponibilidad donde nos encontremos y el rol que desempeñemos. Cuidémonos y cuidemos a otros.

abril 22, 2020

  • Buenos días Doña Sor María; Me gusta mucho su aporte. Es verdad que todo lo que se nos presenta o nos sucede en la vida hay que aprovecharlo para quedarnos con las cosas buenas e intervenir aquellas que no son tan positivas, en este caso nos cayó una oportunidad de recuperar familia y amistades y nos privó de tenerlos frente a frente para interlocutar; estos nos obliga a usar otros medios y a hacer un uso combinado de otros medios. Felicitaciones Doña Sor y adelante.

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