PARA ENDULZAR LA BOCA. 2da. parte.

Por. Luis Eduardo Correa Z.

En el escrito anterior tratamos sobre la amenaza a que se enfrenta en este momento el cultivo de la caña dulce y los trapiches ancestrales, la disminución del consumo del dulce frente al aumento preocupante del consumo del azúcar. Los trapiches y las moliendas han constituido y propiciado verdaderas fiestas y encuentro familiar y comunitario. Continuaremos haciendo un poco de historia acerca de esta actividad que, aunque dificultosa y dura, ha calado en el alma del pueblo campesino.

UN POCO DE HISTORIA.

Según el señor Víctor Manuel Patiño en su interesante libro “Esbozo Histórico de la caña de Azúcar” esta extraordinaria planta llegó a Colombia en el año 1.538 por el puerto de Cartagena. Dos años después entró por Buenaventura al Valle del Cauca y se cultivó inicialmente en las orillas del río Cauca en el sitio conocido como Arrollo Hondo. Con la caña llegaron los trapiches, el proceso de la molienda y la elaboración del dulce y demás subproductos. Se extendió por el resto del país, por María la Baja   Bolívar, Valle de Apulo, Rionegro y Guaduas Cundinamarca, Valle de Tenza Boyacá y Vélez Santander.

La caña dulce ha sido y sigue siendo uno de los cultivos de mayor importancia económica y social en el país. Ocupa un gran número de mano de obra. Tradicionalmente ha tenido un alto consumo por persona. El origen de la caña viene de países lejanos. En Colombia y específicamente en Antioquia, se cultiva de forma extensiva con sistemas tradicionales sin los cuidados que merece por su importancia dentro de la economía nacional. Para la extracción de su producto básico, el jugo o guarapo, se han utilizado medios y sistemas hoy ya superados. Lo primero y más rudimentario fue el trapiche de “palo” consistente en dos masas hechas de troncos gruesos de madera dura, bien redondeadas para que pudieran girar una sobre la otra.

Trapiche tradicional. Foto José Domingo Quintero.

La construcción de estos curiosos equipos fue obra de artesanos que existieron en las regiones donde se cultiva la caña. Obra maravillosa si tenemos en cuenta que no se contaba con herramientas que facilitaran tan delicada labor. El artesano los moldeaba hasta quedar de forma cilíndrica para facilitar su rotación y exprimir la caña. A estas rudimentarias máquinas se les ha conocido como, trapiche de palo, burro, amansa yernos, mata gentes y otros nombres despectivos. Pedimos más respetico por favor, con estas venerables máquinas que alegaron la vida y endulzaron la boca de numerosas generacionesFoto trapiche artesanal. Un paso adelante hacia tecnologías más eficientes fue la aparición de los cilindros de hierro constituidos por tres masas colocadas verticalmente, una masa mayor y otras dos más delgadas. La masa mayor o de un diámetro superior, se coloca en el centro, las dos masas de menor diámetro en el lado derecho de la mayor. La primera, recibe la caña y la tritura, la segunda la exprime y extrae el guarapo. En una espacie de pequeña bandeja en la parte superior del eje de la masa mayor, se aseguraba un tronco de madera de unos cinco metros de largo llamado mayal. La parte más delgada del tronco se prolongaba unos dos a tres metros hacia fuera de la base y de allí se aseguraba al   caballo que en un caminar sin término fijo y formando un círculo, se encargaba de activar la máquina y realizar la molienda. Esperamos sus comentarios sobre este dulce tema. Un abrazo.

diciembre 11, 2019

  • Muy interesante la historia de los trapiches instrumentos facilitadores de la producción del dulce que tanto bien hace a la nutrición de muchos seres vivos.

    Muchas gracias a la familia Correa Rojas por los aportes escritos a la página, a los lectores y a ASOACPO; Dios los bendiga.

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