PARA ENDULZAR LA BOCA, 1ra. parte.


TRAPICHES ANCESTRALES EN VIA DE EXTINCIÓN.

Por. Luis Eduardo Correa Z.

Han desaparecido en muy pocos años, un preocupante número de cultivos ancestrales básicos para la alimentación humana. En este momento existe un evidente riesgo de sumarse a esta lista, el cultivo de la caña con la cual se produce un alimento natural, limpio y saludable llamado dulce (así se le llamaba en Antioquia) por su contenido, o panela, por su presentación. Este alimento libre de sustancias contaminantes fue básico a lo largo del siglo pasado para la dieta de todo el pueblo, especialmente los campesinos.  Varios cultivadores de caña y dueños de pequeñas estancias paneleras han dado alertas de forma dramática, sobre esta amenaza real que se cierne sobre la economía de los pequeños paneleros. Ante la indiferencia de las autoridades, se sienten desconcertados, pues no existe nadie que les tienda la mano y respalde esta actividad tan importante en la economía.

Además del aporte alimentario y económico, es una forma de mantener un tejido social y   comunitario, pues allí se reunían en los días de molienda, niños y señoras que llegaban a los trapiches y a todos se les regalaba miel o dulce, que en muchos casos era su única forma de llevar el endulzante a sus casas; algunas señoras elaboraban los blanqueados, las melcochas y las velitas. Los poetas y compositores le han cantado a los trapiches y a las moliendas, haciendo de estas actividades motivo de alegría, jolgorio y encuentro familiar.

Son preocupantes las informaciones aparecidas en grandes medios de comunicación en que se muestra que en un municipio donde, hasta hace poco existían algo más de 50 trapiches, hoy existen 4. ¿Qué sucedió con los otros? Parece que no hay respuesta, pues los entes del Estado que debieran decir algo al respecto, guardan un silencio atronador. Como no se oye una voz oficial autorizada, nos queda el campo abierto para especular y decir que el consumo de azúcar auspiciado por entidades del Estado ha desplazado el consumo de la panela, alimento tradicional ¿Por qué motivo? Porque los dueños del azúcar son los grandes pulpos económicos intocables y poderosos. La producción de la panela está en las manos humildes, honradas y laboriosas de las familias campesinas. Esa es la razón o mejor, la sin razón.

Durante los últimos 50 años del siglo pasado, daba gusto viajar en el tren de Medellín a Puerto Berrio, pues desde Niquía hasta la entrada para Maceo, el tren desfilaba por   medio de extensiones de cultivos de caña y una sucesión de estancias paneleras en plena acción llenando de olor a miel y dulce caliente todo el entorno del cañón recorrido por el tren. Esto les daba a los viajeros, una sensación de bienestar y alegría, sentían en la boca ese sabor, único e irreemplazable, de la miel y el dulce. Es que el campo huele muy bueno.

Es preocupante la disminución tan drástica del consumo panela. Años atrás las familias campesinas lo consumían en grandes cantidades. Familias compuestas por 7 personas, consumían hasta 12 pares(atados) de panela en la semana, unas 24 libras. Era costumbre llevar para el algo, una arepa redonda grande y un cuarto de libra de dulce. Con la sobremesa de almuerzo y comida que era mazamorra, otro cuarto. Esa la razón del consumo abundante de este valioso alimento nutritivo y energizante.

Al decir energizante, recordemos que algunas veces a los ciclistas cuando ya están que no dan más rendimiento les han suministrado panela y recuperan sus fuerzas. Lo mismo los arrieros cuando observaban que las mulas se cansaban, les daban panela y se restablecían rápidamente; animales que han padecido hipotermia, se levantan con panela. Rescatemos y defendamos nuestras tradiciones.

Esperamos los comentarios de los que se interesen por este tema.     

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