LA CONFIANZA, UN VALOR, UNA CUALIDAD

¿En quién y en qué está puesta nuestra confianza hoy?

Por Sor María Rojas P.

Vamos a hablar de algo que por ser tan cotidiano, a veces no reflexionamos en sus implicaciones. Se trata de la confianza, y es que muchas veces le damos toda nuestra confianza a alguien que no la merece, y nos sorprendemos si otros confían sin recelo en nosotros aunque no nos conozcan tanto.

Es que la confianza es inherente a los humanos para desarrollar la sociabilidad y la amistad. Se dice que la confianza es la cualidad del que tiene total seguridad de algo o de alguien. ¿Hemos pensado en qué y en quién tenemos puesta nuestra confianza? ¿En Dios como nuestra principal seguridad? Y confiamos en nosotros mismos, en nuestras capacidades; o manifestamos tanta inseguridad que nadie nos confía nada, no confía en nosotros cuando solicitamos un empleo; somos leales a la confianza que han depositado en nosotros. La desconfianza termina con relaciones de pareja; las guerras se originan por desconfianza entre gobernantes; somos desleales a la confianza de algún encargo o secreto. Hay personas que su confianza está solo o principalmente en los bienes materiales, el dinero, y llegan situaciones como la pandemia, donde las empresas tambalearon y esa seguridad en el dinero entra en crisis.

A los niños más que a nadie hay que brindarles confianza pero sin fallarles.

La confianza pues es un valor, una cualidad que debemos cultivar, fortalecer y merecer. Dios nos confía una misión, estemos donde estemos debemos ser fieles a la confianza que Dios nos tiene, pues Él nos eligió, nos dotó de herramientas y capacidades y nos envió.

Cuando decimos que debemos confiar en nosotros mismos, en primer lugar, debemos conocernos, cuáles son nuestras capacidades y valores, nuestras destrezas para mejorarlas, nuestras limitaciones y con lo que tengo cuál es mi campo de acción. En cualquier lugar donde nos encontremos y las circunstancias que nos toque vivir, tenemos un encargo que cumplir. Siempre contamos con unos recursos para cada encargo. Dios nos confió una familia, un grupo posiblemente, la comunidad. Todos confían en nosotros en cierta medida. Reflexionemos un momento en quién y en qué está puesta nuestra confianza y en ningún momento pensemos que ya no hay en quién confiar ni creer.

Confiamos pues que este pequeño aporte nos haga reflexionar en estos tiempos de dudas, temores y desconfianza.

“NUNCA DEJES DE LUCHAR POR LO QUE AMAS”

Comité de Comunicaciones de ASOACPO NACIONAL

diciembre 1, 2020

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