EL PROYECTO DE VIDA

Cada uno debe tener su propio proyecto de vida, un objetivo a lograr.

Por Sor María Rojas P.

Planear asegura en gran porcentaje el éxito.

Vamos a tratar un tema muy importante en nuestra vida como es la planeación. No es necesario ser expertos en planeación o proyectos para hacer nuestros planes o proyectos.

Cuando el Génesis nos presenta el proyecto de la Creación, vemos que lleva un orden, Dios no creó las cosas de afán sino bien pensada cada etapa. Cuando finalizaba cada una, echaba una mirada y veía que estaba bien, y anochecía y amanecía, o sea tenía su tiempo de ejecución y evaluaba su trabajo para continuar la siguiente etapa. Todo obedece a un programa bien calculado en el tiempo.

Si organizamos un paseo, debemos prever quiénes, a dónde, cuándo, con qué recursos y duración de éste; hasta elaborar un almuerzo tiene esas condiciones: para cuántos, cuál es el menú, la hora adecuada, condiciones de los que almorzarán, ingredientes disponibles. Seguro que cuando Dios nos creó, ha tenido un plan con cada uno, y nos dio las herramientas y condiciones para desarrollarlo. Es nuestro proyecto de vida. Cómo hemos respondido a ese plan de Dios con nosotros desde nuestra vocación; vocación y misión de bautizados, vocación de estado, como casados, célibes, ministros consagrados, enviados a cumplir una tarea, una misión, sobre todo esa gran tarea de servir. Cómo nos administramos y administramos nuestra familia, los amigos y vecinos que Dios, en alguna manera, nos encomendó. Desde cualquier ámbito o situación que nos haya tocado vivir, hay una tarea que cumplir.

Hemos creído de pronto que la misión es para los misioneros que van a lugares de misión y que nosotros en nuestra condición no podemos ni cumplimos una misión.

Los invito a que revisemos o evaluemos cómo va el desarrollo de nuestro proyecto de vida, si es tiempo de corregir, hacer ajustes, solicitar recursos, ver resultados, reprogramar algunos aspectos, con qué capital contamos tanto materiales como humanos, y ahí están los valores, las experiencias, conocimientos y habilidades propias y de los demás involucrados en este gran proyecto. Esto también lo podemos llamar el inventario para calcular hasta dónde podemos aspirar.

No olvidemos que tenemos una gran tarea, una misión. Ánimo y manos a la obra que el tiempo pasa y nuestra vida, nuestro paso por el mundo ha de ser trascendente o sea cómo quisiéramos que nos recordaran más tarde.

“NUNCA DEJES DE LUCHAR POR LO QUE AMAS”

Comité de Comunicaciones ASOACPO NACIONAL.

diciembre 15, 2020

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