EL PODER DE LOS PODEROSOS.

BASES, SUSTENTO Y EFECTOS

Por: Luis Eduardo Correa.

Ocasión propicia para reflexionar sobre asuntos de actualidad y de gran trascendencia para todos. Ha sido el tiempo litúrgico de Cuaresma, Semana Santa y Pascua, que nos están invitando a mirarnos a nosotros mismos y con humildad reconocer nuestra fragilidad humana. Además, es bueno recordar que una Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) realizada años atrás, nos invita a saber interpretar “los signos de los tiempos.” También el padre José Ramón Sabogal en sus catequesis de las Escuelas Radiofónicas, insistió en esto como medio para enfocar acertadamente nuestras acciones. ¿Qué signos se nos presentan hoy para interpretar? Dos de trascendencia planetaria: en primer lugar, la pandemia del coronavirus; en segundo lugar, la cobardía demostrada por las autoproclamadas grandes potencias del planeta. Ni previsión ni coraje para evitar la propagación de la pandemia. Queda en evidencia que su poder solo está sustentado en su soberbia y en las armas. Esto para los que creen en un Dios iracundo, es un castigo de su mano vengadora. Para los que creen en un Dios amoroso, es un llamado de atención que invita a la reflexión para corregir el rumbo de esta sociedad corrupta, egoísta y violenta, carcomida por las estrategias destructivas del capitalismo salvaje. Vale el capital más que el ser humano.

Según investigaciones realizadas por los científicos y difundidas por los medios de comunicación, el coronavirus tiene características que lo distinguen de otros virus, pues son pesados y no se alcanzan a desplazar más de cuatro metros y duran activos catorce días. Se transmiten por contacto directo por medio de fluidos corporales.  Esta es la razón para recomendar el uso de tapabocas, caretas y aseo minucioso de las manos, y como medidas masivas de contención y prevención, las cuarentenas y el aislamiento social. Y la pregunta es, ¿Dónde está el poder de los poderosos? ¿Porqué tanto miedo a un bichito microscópico que se puede vencer con jabón, desinfectantes, caretas y tapabocas ¿Para qué son pues esos cañones, tanques, aviones cazabombarderos cohetes y misiles?  Si fueran capaces de dar una respuesta coherente dirían: para destruir la vida misma que ahora pretendemos proteger de la pandemia. Pero es claro que esto les va a durar muy poco, pues algo positivo trajo el coronavirus: ha quedado al descubierto ante las naciones, la fragilidad de los fuertes y la cobardía de los poderosos.

Miremos ahora la cara positiva de la moneda. Bajó de su pedestal de soberbia a los gobernantes, sacudió la ciencia médica, despertó a los científicos, movilizó los investigadores, despertó iniciativas nuevas, mostró la realidad de la imprevisión, dejó ver los efectos de la corrupción, promovió la solidaridad, derribó fronteras antes infranqueables, desmontó barreras ideológicas, políticas, religiosas, culturales, igualó por lo bajo las diferencias de clases. Definitivamente, un virus completamente imparcial. Puso también casi a un mismo nivel, las diferencias económicas y muy importante: sacudió las estructuras del capitalismo salvaje. Además, que las armas no tienen poder como lo creen, solo el amor y la solidaridad gobernarán el mundo. Da vergüenza recordar un gobernante que, creyéndose el rey del mundo, en sus delirios de poder, como el Quijote de la Mancha, vio a la distancia unos “gigantes amenazadores,” se lanzó al ataque y resultaron ser Molinos de viento.

Nos queda pues, esperar que los que se consideran líderes planetarios, políticos, sociales, económicos industriales y religiosos, sepan capitalizar estas experiencias, para cambiar los sistemas que hasta hoy han regido el destino de la humanidad. Que las organizaciones internacionales que dizque están para ayudar a los débiles, se quiten la máscara de hipocresía que los cubre, y se revistan de solidaridad como único camino para terminar con esas desigualdades de las cuales se han venido lucrando los que ostentan el poder. De lo que si podemos estar seguros es que va a haber un cambio, un antes y un después del coronavirus.

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN Y ABRAZOS DE AMOR Y SOLIDARIDAD.

COMITÉ DE COMUNICACIÓN ASOACPO NACIONAL. “NUNCA DEJES DE LUCHAR POR LO QUE AMAS.”

abril 12, 2020

  • Primero que todo presento mis respetos a Don Luis Eduardo Correa: Es un escrito con toda la sapiencia de una persona muy analítica y coerente en sus comentarios, para mi, comparto este análisis; tengo un amigo entrado en los 80 y mas años que hace una semana duramos largo rato comentando esta situación y él me decía ¿dónde están los poderosos, las potencias que se ufanan de tener un gran equipamiento de guerra y llega un virus micro y los pone patas arriba? también en mis creencias religiosas, no comparto los conceptos de algunas personas que dicen castigo de Dios. No, el Dios nuestro es un Dios de amor de bondad. El hombre nace sano, puro pero en su afán por ser superior al Creador, su corazón y actuar se desvían de la realidad Divina de su verdadero compromiso con Dios y el ser humano. Luis Eduardo, gracias por tan inportante relexión, bendiciones.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *