EL DEPORTE NO ES UN SANTO.

PERO TIENE SU DÍA DE CELEBRACIÓN

Por: Luis Eduardo Correa Z.

En el año 2013, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), proclamó el 6 de abril como el día internacional del deporte para el desarrollo y la Paz. Esta fecha fue escogida para conmemorar los primeros Juegos Olímpicos llevados a cabo en Atenas, Grecia en 1.896. Las siguientes son algunas definiciones que se dan al respecto del deporte. actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas, también se toma como recreación placer, diversión, o ejercicio físico comúnmente realizado al aire libre. El deporte al abarcar varias áreas de nuestra sociedad conlleva una complejidad simbólica en su dimensión social y cultural, ya que, actualmente el deporte en la práctica es un espectáculo y un estilo de vida. También el deporte, como actividad, mejora la condición física y social del individuo que lo practica, pues requiere entrenamiento y disciplina. Entre los deportes cuya práctica es un espectáculo, están el fútbol, ciclismo, tenis y otros más.

Entre las virtudes y beneficios destacables de la práctica deportiva aparte de la salud del deportista, existen otros de tipo social, pues un destacado número de jóvenes de origen humilde que, por su propio esfuerzo desarrollan habilidades y destrezas para determinada actividad deportiva, logran mejorar su propia situación económica y la de su familia. Algunos llegan a poseer gran cantidad de bienes que les permita escalar posiciones destacadas, según los criterios establecidos por el capitalismo. Pero que un joven, hombre o mujer deportista, logre salir de su situación original de carencias y estrecheces, es bueno pues no tiene nada ilícito y además es un derecho propio de toda persona. Desafortunadamente algunos pierden la cabeza y terminan mal. Otros y esto es bueno reconocerlo hacen buen uso de sus abundantes ingresos y a través de fundaciones comparten con los que más lo necesitan, lo cual está muy bien. En esto estamos de acuerdo.

Lo que no podemos aceptar en ningún momento es el rumbo que le han dado a esta actividad, los empresarios y dirigentes deportivos, convirtiendo en algo que podemos calificar de “mafia del deporte”. Una actividad cultural tan importante. La cantidad de dinero que mueven es escandalosa. Se puede calificar de injusticia la distancia enorme que han establecido en la remuneración de un deportista y la de un profesional,un médico por ejemplo, invirtió su juventud capacitándose en una universidad cursando una carrera que en justicia debería proporcionarle en el futuro los recursos suficientes para llevar una vida digna como corresponde a su dignidad como persona y como profesional; encuentra que su remuneración no alcanza ni siquiera los 10 millones al mes, mientras  un futbolista recibe más de 100 millones por mes. ¿No es esto una injusticia? ¿Quién aporta más al bien común, el deportista o el médico?

La respuesta de muchos puede ser que el deportista contribuye al sano esparcimiento. Pero ¿el deportista sin el médico que puede hacer? Claro, estamos dentro de un sistema capitalista que en todo impone su doctrina de: negocio es negocio y sálvese quien pueda. ¿Será posible cambiar o al menos mejorar un poco este desorden de injusticia? Solo que esta crisis del corona virus haga reflexionar a los que ostentan el poder.

COMITÉ DE COMUNICACIÓN, ASOACPO NACIONAL.

abril 6, 2020

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