22 DE ABRIL DÍA DE LA TIERRA.

Por. Luz Elena Ríos.

Desde el punto de vista cósmico la tierra es un “pálido punto azul” (Carl Sagan) y puede carecer de un interés especial pero para nosotros es diferente, es nuestro hogar, el lugar donde se han desarrollado diferentes culturas, algunas constructoras y otras destructoras, igual que sus integrantes unos que aman, son alegres, creyentes, comprensivos, creadores, organizados, agradecidos, cuidadosos de su salud y de su entorno y otros todo lo contrario.

Según las teorías evolucionistas la tierra inició su formación hace unos 4500 millones de años a partir de la nebulosa protosolar pasando por diversas y prolongadas etapas como la incandescencia, inundación, actividad volcánica, atmósfera densa, heladas y otras más hasta crear las condiciones adecuadas para la vida y ésta evolucionó proliferando una gran gama de seres que poblaron la superficie tal como lo narra el Génesis que en mi opinión no riñe con la ciencia, es cuestión de manejar los tiempos.

Aparece entonces el hombre como “ser superior” y este apelativo le es un buen calificativo en algunos campos como en los avances tecnológicos, científicos, religiosos, culturales, investigativos y demás;  es verdad que su cerebro es superior en tamaño, desarrollo e inteligencia, pero la carrera desenfrenada por descubrir, avanzar y ante todo prodigarse bienestar lo ha llevado a enormes atropellos contra el planeta y los demás seres que lo habitan.

Son escandalosos los múltiples atentados que las grandes multinacionales cometen a diario contra el planeta para aumentar sus riquezas y prodigar comodidad a la humanidad; entre ellos se puede mencionar la explotación y transformación de los combustibles fósiles (petróleo) y demás minerales, la producción de energía nuclear, las diversas combinaciones químicas que dan origen a los muchos productos que a diario consumimos a veces sin mucha necesidad.

Pero no sólo las grandes multinacionales acaban con la naturaleza cada uno de nosotros también contribuimos con prácticas cotidianas que son nocivas al ambiente como el consumismo que causa gran cantidad de residuos entre ellos el uso exagerado de plásticos y recipientes desechables; el consumo irracional de energía que contribuye al calentamiento global, la descarga de residuos sin previo tratamiento a las fuentes hídricas, el gran uso de químicos en la agricultura que atenta contra la salud humana y animal y eso que somos “seres superiores e inteligentes”.

Es verdad que la sola presencia humana ya causa un impacto en el ambiente pero éste se puede minimizar a través de la educación que en buena parte se manifiesta en la asequibilidad a las enseñanzas y buenas prácticas por parte de grupos conscientes y defensores del planeta. Si se reutilizan plásticos y recipientes, se separa los residuos orgánicos de los inorgánicos aprovechando los orgánicos para fabricar abonos, se evita fumigar los cultivos con venenos y se implementan prácticas orgánicas, se evita el consumismo de vestuario acelerado que a través  de las modas incitan a comprar y tirar, el continuo cambio de elementos tecnológicos y si además se aboga ante los gobernantes para la implementación de leyes que favorezcan la reutilización, la clasificación de materiales, la agricultura limpia, el tratamiento de las aguas servidas y muchas otras prácticas, se estará contribuyendo a cuidar la tierra que es nuestro hogar común.

La pandemia que vivimos nos deja muchas enseñanzas entre ellas: lo esencial para la vida es la salud y el alimento; la tierra sin la especie humana respira tranquila y hay en ella armonía y belleza, nosotros sin ella sucumbimos, por tal motivo nuestro paso por la tierra tiene que ser amigable con el medio.

COMITÉ DE COMUNICACIONES ASOACPO NACIONAL

» Nunca dejes de luchar por lo que amas.«

abril 22, 2020

  • Señora Luz Elena. ¡ Qué buen artículo! Pedagógico, ilustrativo y de gran reflexión sobre nuestro compromso con el planeta. Es verdad, nosotros sin la tierra no sobrevivimos. Gracias por ese aporte. Es de las cosas que de alguna manera podemos hacer, así algunos o muchos se hagan los sordos. A nosotros también en muchas formas nos implica y podemos colaborar.

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