8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

UN CENTENARIO DE LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES

Por: Sor María Rojas

En el año 2011 se cumplió un centenario de las luchas por el reconocimiento de la dignidad y derechos de las mujeres en el mundo. Día internacional de los derechos de las mujeres.

Quiero resaltar un personaje que quizás no ha sido muy conocida como heroína colombiana. La primera mujer colombiana que levantó su voz pacífica pero enérgica por los derechos de las mujeres trabajadoras.

Betsabé Espinal, la primera mujer que en Colombia inicia la lucha por los derechos de las trabajadoras.

Betsabé Espinal 1896-1932. Tenía 23 años y trabajaba como hilandera en la primera fábrica de tejidos de Colombia fundada por don Emilio Restrepo Callejas.

Hija de Celsa Espinal, vivía en Bello Antioquia; bautizada en la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Bello su pueblo natal.

No les era permitido usar calzado, sometidas a jornadas de más de10 horas; sueldos inferiores al de los hombres. Les pagaban $ 0.40 centavos semanales y a los hombres entre $ 200 y $ 270 centavos semanales. El 12 de febrero de 1.920, ante 400 jóvenes mujeres y 120 hombres, subida en un taburete, en la potería de la fábrica, dio su discurso que dio como resultado un cese de actividades por varias semanas logrando así las mejoras salariales, uso del calzado, jornadas más cortas y más tiempo para las comidas. Es un símbolo de lucha por los derechos de las mujeres sin usar la violencia, sin subvalorar a los hombres. Luchó, y los logros no solo fueron para las mujeres sino también para los compañeros de la fábrica.

Esto sucedió en 1.920, y en nuestros días tenemos ejemplos lindos de luchas pacíficas de mujeres no solo por sus derechos, sino por los derechos de los demás y por causas nobles como la niña Creta de Suecia, que lucha a nivel internacional por la protección del medio ambiente.

Tuve la experiencia de incursionar en la política desde la Secretaría de la Mujer del municipio de Medellín siendo candidata a Junta Administradora Local de mi Comuna. Debo decir que siempre se percibe cierto resentimiento y discriminación a los varones. No. Así no debemos manifestar nuestro inconformismo por la falta de valoración hacia nosotras. Dicen que se logra más con una gota de miel que con un tonel de hiel. La equidad de género de que tanto se habla, no es igualdad de género. Somos iguales en dignidad y derechos porque así nos creó Dios, pero tenemos nuestras diferencias no solo físicas sino de roles y tareas y eso es lo que nos hace complementarios. Ahora, es más difícil el papel de mamá cuando ésta es profesional y desempeña un trabajo fuera del hogar. No es nada fácil llegar a casa con indumentaria de trabajo, y al entrar, soltar el portátil y acoger a sus hijos que la esperan con anhelo, sin tiempo de descansar, pasar a servir la cena, atender al esposo, ayudar a las tareas de los hijos, etcétera.

Hemos oído la frase que dice: “detrás de un gran hombre, un gran ejecutivo siempre hay una gran mujer”. Ojo con eso, ojo a ese rol. Para muestra, en Jn. 2, 2-5, las Bodas de Caná cuando Jesús realiza su primer milagro. ¿Quién estaba detrás de ese gran Hombre? Una mujer que le dice: haz algo, se les acabó el vino. Y con esa seguridad dice a los invitados: “Hagan lo que Él les diga”. Un acto de fe en primer lugar, y de estar atenta a las necesidades y tareas del Hijo y muestra de una vez quién es ese gran Invitado a la boda. Entonces tenemos grandes misiones que cumplir como mujeres prudentes, seguras de sí mismas, discretas y recatadas. La que sirve y está ahí para su familia, su esposo, la Iglesia y la sociedad.

Comité de comunicaciones ASOACPO.

marzo 7, 2020

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *